MUJERES APROVECHAN RIQUEZA NORTEÑA
Turismo Rural: más que un medio de sobrevivencia
Mujeres generan empleo y desarrollo local
Eloísa Ibarra A.
Aunque desarrollar el turismo rural, es difícil, por las condiciones propias de la naturaleza y obstáculos de infraestructura, las mujeres están incursionando sin temor y aprovechando las oportunidades para generar sus empleos y promover el desarrollo económico y social.
Flor de María Brizuela de 44 años, recuerda a Correo para Ciegos que el día que comenzó su negocio, lo hizo con una mesa, dos sillas y con dos libras de cuajada, unas cuantas tortillas y frijoles cocidos.
“Al comienzo me dio pena, pero lo vendí todo y así seguí, pusimos un rótulo, pequeño de papel que se daño y poco a poco fui mejorando con las ganancias que me quedaban”, refiere.
El Comedor Santa Inés de Flor de María, se encuentra en el kilómetro 151 de la carretera Matagalpa – Jinotega. Ahora tiene varias mesas, y el pequeño negocio ha pasado de ser un medio de sobrevivencia a generar ganancias para vivir y mantener los estudios universitarios de sus dos hijas de 21 y 18 años.
Para Flor de María el bajo nivel académico, solamente primaria, no ha sido un impedimento para salir adelante con el negocio, aunque reconoce que el estudiar da mayores oportunidades.
Silvia Torres, vice Presidenta del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme), considera que aunque muchas mujeres no hayan ido al colegio o la universidad no quita la capacitad para mejorar sus capacidades. “Conozco a mujeres vanguardias que no tienen preparación académica”, el nivel académico no tiene que limitar y aunque es importante, hay métodos de capacitación alternativos para aprender.
Indicó que el desarrollo del turismo rural en manos de las mujeres, muchas con un bajo nivel académico, ha demostrado que la falta de estudios, no debe convertirse en un obstáculo para desarrollarse, porque a veces, hay personas con un nivel muy alto pero son malos administradores, mientras que hay pequeños negocios bien administrados.
En el negocio de Flor de María, trabaja ella, su esposo y dos jóvenes más, pero los domingos contrata a una tercera persona porque llegan más visitantes, refiere, mientras indica que necesita ver como hace un parqueo, porque a veces la gente no se detiene porque falta de lugar donde dejar el vehículo.
Hace año y medio, cuando comenzó la construcción de la carretera, Flor de María, tuvo intenciones de dejar el lugar porque las ventas se bajaron totalmente, pero ahora que concluyó la construcción han subido al mismo nivel y espera aumentarlas.
Doña Flor de María e Idelma Blandón de 30 años, tienen algo en común, ambas comenzaron sus negocios con recursos propios y pocos. Idelma cuenta que se vino de Costa Rica hace cinco años y junto a su esposo decidieron comprar una casa en un departamento con clima fresco y así fue como adquirieron una propiedad en el kilómetro 131 de la carretera Matagalpa – Jinotega.
Idelma comenzó el negocio con cinco mil córdobas con la ayuda de su esposo y le puso El Cipres porque la propiedad esta rodeada de cipres. El tener el negocio en su casa, le permite dos cosas muy importantes: atender a sus tres hijos de once, seis y un año y tener un medio de vida para tener ingresos para el hogar.
En El Cipres, Idelma vende güirilas, cuajadas, frijoles, sopa de res y gallina india, carne asada y el café de palo. Al lugar llegan personas de la comunidad, turistas y trabajadores que pasan. Hay temporadas buenas y malas, por ejemplo, en invierno se bajan las ventas, pero en verano suben porque la gente busca lugares frescos para salir.
Idelama Blandón
La construcción de la carretera es excelente, ha significado mucho para los que tienen pequeños negocios, porque llega más gente, dice Idelma. Entre los planes futuros, están el construir un segundo piso, para hacer eventos, como capacitaciones y ampliar el servicio de alimentación con un menú más variado, sin abandonar lo propio.
Para Idelma algo positivo es que los pequeños negocios se están incluyendo en la guía turística y han recibido capacitación en el manejo de comidas para que puedan brindar un mejor servicio. Ella genera empleo para dos mujeres más y cuando el negocio esta bueno busca una tercera.

Reserva, El Arenal
Cuando se trata de negocios propios, las mujeres están más inmersas en proyectos relacionados con la prestación de servicios turísticos, como comida y pequeños hostales, porque en los hosteles, solamente trabajan, mientras que los hombres están aprovechando las fincas, especialmente cafetaleras con la Ruta del Café, porque son los dueños de las propiedades en su mayoría.
Lilliam Jarquín, Coordinadora del Programa Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), de las Naciones Unidas indicó que las mujeres por lo general no son las dueñas de las propiedades y por eso en la cadena turística están en la prestación de servicios.
La tenencia de la tierra, ha sido una demanda constante de las mujeres rurales. Recientemente lograron que los diputados de la Asamblea Nacional aprobaran la "Ley creadora del Fondo para la Compra Venta de tierras con Equidad de Género", mediante la cual el Estado destinará un capital semilla para la compra de tierras a las mujeres rurales.
La población de mujeres rurales es del 51%, y de éstas un 38% son jefas de hogar, responsables de sostener económica, social y moralmente a sus familias, aportan casi la mitad de la riqueza del país y apenas un 18% según las estadísticas oficiales son propietarias de la tierra, lo que constituye un impedimento para su desarrollo.
Torres explicó que en Conimipyme están enfocados en la capacitación a los micro, pequeños y medianos empresarios y las mujeres que desarrollan turismo rural que constituyen un 51 por ciento de las personas involucradas son parte fundamental.
Señaló como algo muy importante, es el hecho que las mujeres, estén mirando en el turismo rural la posibilidad de tener sus propios negocios y que no sea solo el hombre y además generan empleo para otras mujeres, porque de cada negocio pueden depender tres o cuatro mujeres económicamente.
Las mujeres no se están quedando en ver el turismo rural solo como un medio de sobrevivencia, lo interesante es que están mirando que hay un ingreso y que no tienen que esperar al marido, para trabajar, agregó.
Torres recordó que el turismo es el futuro de la economía en el todo el mundo y en países como Costa Rica es el primer rubro, pero ya dio lo que tenía que dar y están avanzando en otra línea.
Mientras que en Nicaragua, va en desarrollo y por eso es importante que las mujeres tengan expectativas, que se incluyan en proyectos de desarrollo, desde el punto de vista de gobierno, empresarial, y personal, porque quien no se incluya en esa dinámica se quedará relegada, dice Torres.
Indicó que aunque un 60 por ciento va asimilando y poniendo en práctica el contenido de las capacitaciones, hay cierta resistencia al cambio y lo más difícil es transformar la concepción de cómo hacer las cosas. Si quieren ser competitivas tienen que aprender a ver las cosas diferentes.
Es difícil que aprendan que si le dan un valor agregado a un producto, pueden tener una mejor rentabilidad, si mejoran el menú, o si tienen mayor cuidado con la limpieza, o ponen un rótulo atractivo son cosas que ayudan a atraer visitantes, indicó Torres.
Con la cadena agro industrial, pequeñitos hoteles, posadas, hay toda una diversidad de propuestas: desde las que venden cuajadas o dan alojamiento en sus casas, enmarcados en la sobrevivencia, hasta quienes van subiendo y luego se vuelven más competitivas y se desarrollan.
La mujer, indicó Torres, es capaz de apoyar a la familia, en una dinámica económica, con otros roles, no solo de madre o de esposa. Ahora, esta inmersa en desarrollo económico local, en organizaciones, cooperativas y puede aprovechar los espacios en dependencia de su inteligencia y astucia. Si la mujer mejora hay mejoría en el hogar y en la economía.
Para Torres, el asunto del crédito es bien complicado, porque a veces no lo necesitan y creen que eso las limita, y tal vez es la oferta, el mercadeo, el vender es como estas haciendo la propuestas, como esta el lugar, la limpieza, esos son factores que limitan y a veces llevan al fracaso y no la falta de recursos económicos.
Francisco Núñez, Coordinador del Proyecto Ruta del Café, que se desarrolla en cinco departamentos del norte del país: Matagalpa, Estelí, Jinotega Nueva Segovia y Madriz, indicó que con el proyecto se ha mejorado la rentabilidad de las Mipymes y el crecimiento en términos de empleo, lo que ayuda en la lucha contra la pobreza con un empleo digno y sostenible.
Explicó que están trabajando más con mujeres, pero no porque el proyecto lo haya promovido sino porque la naturaleza de las actividades así se ha manifestado, pero estamos claros que el compromiso del proyecto en los temas de género se ha hecho sentir pero no tanto en el marco de oferta turística sino que en la capacitación a hombres y mujeres por igual.
Confirmó que los servicios turísticos en el norte están más en manos de mujeres que de hombres y se les capacita para que conozcan los estándares de calidad de los servicios, tanto en el manejo de los servicios como en la estructura de los mismos. En los gabinetes municipales de turismo el 65 por ciento de participación es de mujeres y el 35 por ciento de varones.
Sin embargo, las capacidades económicas que tiene la gente para modificar la infraestructura de servicios en términos de calidad es algo que camina bastante lento. En la primera ronda de créditos se hizo un esfuerzo para que las 130 Mipymes turísticas se mejoraran.
Con la promoción de la Ruta del Café, se ha visto mayor participación de turistas nacionales y extranjeros de Centroamérica y Estados Unidos, mientras que antes era visitada por un segmento que se llaman ejecutivos domésticos que es gente que se traslada por razones de trabajo de un departamento a otro o de los mismos, y que compran servicios turísticos.
El proyecto Ruta del Café, anda por unos seis millones de dólares. Un poco más de 5.5 los financia el Gran Ducado de Luxemburgo y el resto la contra parte nacional el Intur y las alcaldías beneficiadas.
El Proyecto tiene cinco componentes y se tiene proyectado que unas seis mil familias resulten beneficiadas y que se dupliquen a unas doce mil familias, con un efecto multiplicador indefinido y al 2,015 tener unas quince mil familias del norte beneficiadas.
El Proyecto Ruta del Café, ha diversificado la oferta turística nicaragüense, sobre todo en el tema de naturaliza y cultura viva que le ponen un toque diferente a la oferta país, porque antes Nicaragua sólo se vendía bajo una temática de sol, playa y la cultura monumental de Granada y León.
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